La ciudad de Florencia está rodeada de bonitas colinas y sonrientes pueblos ricos en historia, arte y naturaleza. Cerreto Guidi, Empoli, Montelupo Fiorentino y Vinci conservan la memoria de civilizaciones antiguas, castillos y señorías medievales, y especialmente del Renacimiento Toscano, del que poseen valiosos testimonios y obras maestras.
A pocos kilómetros al noreste de Florencia, se encuentra el Mugello, tierra apenínica cubierta por hayas, castaños y encinas, surcada por el río Sieve. Este cofre de bellezas naturales y geológicas está bordeado de palacios, castillos y conventos que fueron construidos por la potente familia Medici, originaria de la zona. Por las cuencas del Mugello es posible recorrer senderos durante días y días para admirar los colores y la belleza del entorno.
Otras perlas de las tierras florentinas: Fiesole, con su Palacio Obispal y el Museo Bandini; Scandicci, con sus hermosas iglesias y el antiguo Monasterio de San Salvatore a Settimo; Impruneta, con sus famosas terracotas; Firenzuola, Marradi...
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Y si desea ir más allá de las tierras que rodean inmediatamente la capital toscana, podrá descubrir la belleza de Val di Sieve, Val d'Arno, Valdelsa y la renombrada tierra del Chianti, muy apreciada por la fama y la excelente calidad de sus vinos. Del lado opuesto se llega al Mar Tirreno, a la costa de Versilia. A sólo una hora de Florencia surgen las conocidas localidades de Viareggio, prestigioso balneario de amplias playas y pinares, centro de mundanidad y citas culturales de un siglo y medio de antigüedad; Forte Dei Marmi, localidad que se extiende a lo largo de la franja mediterránea más elegante y exclusiva de Versilia.
Desplazándose hacia el interior se llega a Pisa, la antigua república marinera. Con su Batisterio, su Catedral, su Camposanto y su Torre Pendiente, es uno de los sitios más célebres del mundo. Más adelante se encuentran los Alpes Apuanos, conocidos como el "reino del mármol"; toscos sobre las colinas, altísimos, tallados por "canales".
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